En las últimas semanas, desde PROCABO hemos solicitado de nuevo al Ayuntamiento de Cartagena que deje de retirar los arribazones de Posidonia oceanica con maquinaria pesada en las playas. Esta nueva solicitud se enmarca en el nuevo contrato firmado por el ayuntamiento de Cartagena para contratar la limpieza del litoral con un presupuesto de 250.000 euros.
Las actuales prácticas de limpieza mecánica pueden provocar graves daños en los ecosistemas costeros, al no distinguir residuos de origen humano y elementos naturales del ecosistema como son los arribazones de Posidonia oceanica o que está provocando la retirada sistemática de estos últimos, especialmente en playas como Levante y Amoladeras, mediante el uso de tractores y maquinaria pesada.
Los denominados arribazones consisten en los restos de hojas y tallos de Posidonia oceanica y otras especies de fanerógamas marinas, como Cymodocea nodosa, Zostera marina, Zostera noltii y Halophila decipiens, que forman praderas en los fondos mediterráneos.
Debemos recordar que estos restos no son "suciedad", sino que constituyen un elemento esencial en el funcionamiento natural del litoral mediterráneo. Estos depósitos vegetales cumplen funciones ecológicas fundamentales: protegen la playa frente a la erosión y actúan como defensa natural frente a los temporales, estabilizan la arena, generan biodiversidad al proporcionar alimento y refugio a otros organismos como invertebrados marinos, que a su vez alimentan a otras especies en niveles tróficos más altos, además de fertilizar los fondos costeros.

Desde PROCABO, insistimos en que la eliminación indiscriminada de estos arribazones destruye procesos naturales que mantienen vivas nuestras playas. Convertir las playas en superficies artificiales perfectamente rastrilladas puede resultar atractivo visualmente, pero supone una grave alteración del ecosistema.
La retirada de los arribazones no está justificada desde el punto de vista científico, y está desaconsejada en diversos artículos, informes y guías de buenas prácticas publicadas en varias comunidades autónomas, como en Baleares o Comunidad Valenciana. Estas recomendaciones han sido apoyadas por el recién aprobado Real Decreto 191/2026, de 11 de marzo, para la conservación de praderas de fanerógamas marinas en aguas marinas del Mediterráneo español. que pretende reforzar la protección de ecosistemas como las praderas de fanerógamas marinas por su papel en la provisión de servicios ecosistémicos. Además, el Real Decreto indica en su anexo que no se deben retirar la Posidonia oceanica y Cymodocea nodosa de la zona de playa húmeda emergida ni de la sumergida y que en zonas dunares (como las Amoladeras), la limpieza debe hacerse de forma manual.
Además, el propio paso de la maquinaria pesada por la playa tiene efectos contraproducentes contra la pérdida de playa, ya que a largo plazo, interfiere en la dinámica sedimentaria al reducir el transporte en sistemas dunares , retirando grandes cantidades de arena, y erosionando el litoral (Pinardo-Barco et al. 2023).
A esta situación se suma un fenómeno cada vez más frecuente en el litoral mediterráneo: la nidificación de tortuga boba (Caretta caretta) en playas españolas. La alteración mecánica de la arena mediante maquinaria pesada puede afectar negativamente a estos procesos naturales de reproducción de una especie protegida (Pietroluongo et al., 2023).
El problema de fondo es que los criterios de limpieza de playas siguen respondiendo a una visión estética del litoral, pensada exclusivamente para el uso turístico, y no a una gestión basada en el conocimiento científico de los ecosistemas costeros, que considere las playas como ecosistemas vivos y dinámicos.
La Posidonia actúa como una barrera natural que protege nuestras playas, no afea el paisaje, lo defiende.
Por todo ello, la solicitud exige revisar los criterios de limpieza de playas incluidos en el reciente contrato de mantenimiento del litoral, limite el uso de maquinaria pesada en las playas y adapte la gestión del litoral a los criterios científicos actuales de conservación contemplados en el reciente Real Decreto 191/2026.
En PROCABO consideramos que Cartagena, cuyo litoral está rodeado de
espacios protegidos y ecosistemas de alto valor ambiental, debería
avanzar hacia modelos de gestión más sostenibles, diferenciando
claramente entre basura real y procesos naturales del ecosistema.
Proteger la naturaleza del litoral no solo es una obligación ambiental, sino también la mejor garantía para preservar a largo plazo el principal patrimonio natural del municipio: sus playas y su biodiversidad.
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