Un año más, la afluencia de motos náuticas en las calas y playas del Cabo se convierte en una preocupación para la Asociación para la Protección de Cabo de Palos (PROCABO), que consideramos incompatible con los objetivos de conservación establecidos en el reciente Decreto n.º 31/2026, de 14 de mayo,por el que se regula la Reserva Marina de Interés Pesquero de Cabo dePalos-Islas Hormigas.
En primer lugar, queremos reconocer el importante avance que ha supuesto la ampliación de la Reserva Marina hacia el litoral de Cabo de Palos, ya que se trata de una reivindicación largamente esperada por numerosos colectivos, científicos, pescadores y ciudadanos comprometidos con la conservación de este espacio excepcional del Mediterráneo.
Sin embargo, toda figura de protección requiere algo más que una delimitación administrativa, siendo necesarias medidas eficaces de gestión, vigilancia y control que permitan que los objetivos de conservación se traduzcan en una mejora real del medio natural. En este sentido, observamos con preocupación cómo las motos de agua continúan navegando a gran velocidad en el entorno del Faro de Cabo de Palos, Playa de Levante, Cala Túnez, Cala Fría y otras zonas próximas al ámbito protegido, sin que exista una vigilancia efectiva que garantice el cumplimiento de las limitaciones establecidas.
Esta situación genera una doble amenaza.
La primera afecta directamente a la seguridad de las personas. Las playas y calas de Cabo de Palos reciben cada verano a miles de usuarios. Además del baño tradicional, son cada vez más frecuentes actividades como la natación en aguas abiertas, el snorkel y buceo con botella, la fotografía submarina, el remo en piragua o el SUP (stand up paddle). Muchos nadadores sobrepasan habitualmente la línea de balizamiento de 200 metros desde la costa, algo perfectamente normal en un enclave de estas características. Por otro lado, la mayoría de las calas son utilizadas para estas actividades, como Cala Fría, Cala Túnez, o la Galera, sin disponer de balizamiento. Además, a menudo las motos náuticas se alquilan a menudo sin necesidad de licencias o formación en navegación, e invaden la franja costera especialmente en calas y playas donde hay afluencia de bañistas y practicantes de otros deportes náuticos (vela, SUP, submarinismo). En el recientemente aprobado Decreto de la Reserva Marina de Cabo de Palos e Islas Hormigas, el Anexo II restringe la velocidad de las motos de agua a un máximo de 3 nudos en la célula de Usos Regulados, e inferior a 5 nudos en la célula de Usos Restringidos (o 6 nudos para embarcaciones en tránsito).
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| Figura 1. Límites de la reserva, obtenidos del Decreto nº 31/2026 (Anexo I) |
La segunda amenaza afecta directamente a los valores naturales que justifican la propia existencia de la Reserva Marina, que alberga algunas de las comunidades marinas más valiosas del Mediterráneo occidental y que constituyen una zona habitual de paso de cetáceos, entre ellos calderones y rorcuales, cuya presencia es conocida y documentada por pescadores, navegantes, buceadores y científicos.
Entre los impactos que las motos náuticas producen, se encuentran: la contaminación acústica que molesta a diversas especies de fauna (aves, peces, cetáceos) y que se amplifica en medios acuáticos, produciendo la alteración de sus movimientos e incluso la varada en las playas; las emisiones de contaminantes tales como gases de combustión (agravado por el hecho de los elevados consumos, que ascienden a más de 30 litros en 100 km), vertidos de combustible (en California se ha calculado que emiten el 50% más de hidrocarburos y óxidos de nitrógeno que todos los coches de ese estado) y aceite, siendo particularmente sensibles las zonas junto a acantilados por la menor renovación; colisiones con especies debido a la elevada velocidad que imposibilita evitar atropellos; o la disminución de la calidad del agua, debido a la turbidificación y al efecto sombra sobre las praderas de fanerógamas, protegidas como Hábitats Prioritarios.
Recientemente, las motos de agua han sido prohibidas por la Junta de Andalucía en el litoral del Parque Natural de Cabo de Gata en Almería, por los impactos que estas producen, constatándose una mejora inmediata de la
situación.
Resulta difícil comprender que se destinen importantes esfuerzos públicos a ampliar la protección de la Reserva Marina mientras se permite una actividad cuyo principal atractivo es precisamente la velocidad, la aceleración continua y la generación de ruido en un espacio especialmente sensible.
Por ello, solicitamos a la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia
- El refuerzo inmediato de la vigilancia marítima en el entorno de la Reserva Marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas.
- La aplicación efectiva de las limitaciones existentes en materia de navegación y seguridad.
- La realización de una evaluación específica sobre el impacto de las motos de agua en los objetivos de conservación de la Reserva.
- El estudio de una prohibición expresa de la circulación de motos de agua dentro del ámbito protegido de la Reserva Marina, siguiendo el ejemplo de otros espacios naturales protegidos del litoral español.
- La actualización y sustitución de la cartelería y planos informativos existentes en Cabo de Palos para adaptarlos a la nueva delimitación aprobada por el Decreto 31/2026, de modo que ciudadanos y visitantes dispongan de información clara y actualizada sobre el espacio protegido y sus normas de uso.





