Hace unos días, PROCABO envió una solicitud al Ayuntamiento de Cartagena para que la modernización
del alumbrado público no convierta la noche en una prolongación del día, aportando un Dossier Técnico sobre las características de una
correcta iluminación.
En el escrito, reclamamos una ordenanza municipal y una planificación
de la iluminación más sensible con la salud, la biodiversidad y el
paisaje nocturno, especialmente en entornos naturales como Cabo de
Palos.
El
Ayuntamiento de Cartagena ha planificado una inversión de más de
9,5 millones de euros para la modernización de su alumbrado público
a lo largo de doce años. Esta iniciativa no solo busca optimizar el
consumo energético, sino que también debe abordar los retos
específicos de las zonas con alta sensibilidad ambiental, como Cabo
de Palos. La renovación es imperativa, tanto para subsanar
deficiencias en la infraestructura, como la falta de iluminación en
puntos clave (ej., la rotonda de acceso debido a robos de cableado,
como para alinear la infraestructura portuaria y costera con los
criterios más avanzados de sostenibilidad y seguridad. Consideramos que la implementación de la tecnología LED debe gestionarse con
precisión milimétrica para evitar la degradación del medio
nocturno.
Cabo de
Palos es un enclave ecológico que exige las máximas restricciones
en cuanto a intervención lumínica. La zona es reconocida por la
presencia de la Reserva
Marina de Interés Pesquero de Cabo de Palos-Islas Hormigas.
La integridad de este ecosistema marino y costero está
directamente ligada a la calidad del ambiente nocturno circundante.
Existe una
clara movilización social para proteger el paisaje nocturno y
litoral de la zona. Desde una perspectiva de impacto medioambiental, la
alteración de los ciclos naturales de luz-oscuridad a través de la
contaminación lumínica tiene graves consecuencias documentadas para
la fauna silvestre, incluyendo aves migratorias, insectos y
organismos marinos. Por ello, las luminarias que se instalen deben
asegurar la mínima emisión en el espectro ultravioleta (que se corresponde con longitudes
de onda menores a 380 nm), una porción del espectro que se ha
demostrado perjudicial para la flora y fauna sin ofrecer beneficios significativos para los humanos.
La
naturaleza de Reserva Marina eleva la exigencia reglamentaria más
allá de los mínimos de eficiencia energética convencionales. La
protección del medio nocturno aquí se convierte en una cuestión de
biocontaminación,
lo que justifica la adopción de estándares lumínicos mucho más
rigurosos, como los promovidos por la International Dark SkyAssociation (IDA) o los límites de la zona E1, incluso para áreas
de uso público.
Aunque desde PROCABO valoramos positivamente el esfuerzo por mejorar la
eficiencia energética y reducir las emisiones, también advertimos de que la
iluminación no debe entenderse solo como un asunto técnico o de
ahorro, sino también como un elemento que afecta directamente a la
salud, a la biodiversidad y al paisaje nocturno.
“No podemos seguir haciendo de la noche una continuación del día. La luz artificial excesiva altera los
ritmos circadianos humanos, afecta a la fauna y la flora y nos priva de
uno de los paisajes más frágiles y valiosos: el cielo estrellado”.
Desde PROCABO queremos recordar que el paisaje nocturno forma parte de los
paisajes naturales y constituye un servicio ecosistémico cultural
que debe ser preservado. Por ello, reclamamos que los nuevos proyectos de
iluminación integren criterios de diseño más sensibles y
responsables, siguiendo las recomendaciones nacionales e
internacionales sobre contaminación lumínica.
Medidas básicas como evitar el deslumbramiento, impedir que las
fuentes de luz sean visibles directamente, orientar los haces hacia
el suelo y emplear luz cálida y difusa, pueden reducir notablemente
el impacto ambiental sin comprometer la seguridad.
Desde PROCABO también subrayamos que la normativa vigente ya permite introducir estos
criterios dentro de los márgenes técnicos y de seguridad exigidos,
y que la clave está en la voluntad de las administraciones por
comprender los efectos reales de una iluminación excesiva y aplicar
soluciones más equilibradas.
“Cabo de Palos, por su valor paisajístico y su proximidad a
espacios naturales y marinos de alto valor ecológico, merece una
atención especial. Aún estamos a tiempo de mejorar los proyectos en
ejecución y demostrar que la eficiencia energética puede ser
compatible con la calidad ambiental y el disfrute del paisaje
nocturno".
Desde nuestra asociación hemos ofrecido al ayuntamiento un Dossier Técnico y nuestra colaboración y la de entidades especializadas en iluminación
responsable para asesorar en la aplicación de buenas prácticas que
permitan compatibilizar el ahorro energético con el bienestar de las
personas y la protección del paisaje nocturno.
“La noche también forma parte del paisaje, cuidarla es cuidar
de nuestra salud y la de nuestro territorio.”
 |
| En esta fotografía se observa cómo las farolas y los focos
del paseo iluminan el mar y afectan a los seres marinos y deslumbran
a quienes pasean. Deberían estar prohibidas las señalizaciones
luminosas en altura como la H del hotel Cetina. |
El documento enviado al Ayuntamiento puede consultarse en este enlace.